Estamos desaprovechando la salida laboral que ofrece el sector TIC

El sector TIC, impulsado por el desarrollo imparable de las nuevas tecnologías, está experimentando una gran expansión. Se prevé que de aquí a cinco años cree miles de puestos de trabajo en España, convirtiéndose en uno de los nichos de empleo más importantes.

Las empresas invierten cada vez más recursos en mejorar sus procesos de gestión. Los países más punteros han hecho un gran esfuerzo para preparar a sus futuros trabajadores ante las posibilidades que ofrece este sector emergente.

Sin embargo, España no ha hecho los deberes y está desaprovechando esta gran oportunidad. A día de hoy no contamos con suficientes titulados para satisfacer la demanda actual del mercado. Y mucho menos la futura. Por lo que no es descabellado pensar que, si no cambia la situación, tendrá que venir gente de fuera para desempeñar los puestos que se van a crear. Porque lo que está claro es que las empresas van a seguir creciendo, y no van a esperar a que el sistema proporcione los trabajadores que necesita. Acabarán importando mano de obra foránea o bien tendrán que instalarse en aquellos lugares que satisfagan sus necesidades. Esto supondría un varapalo enorme para nuestra sociedad, que no haría otra cosa que aumentar el número de parados.

Si bien la Administración está reaccionando ante esta situación, la forma de encarar el problema no es la más acertada. La formación bonificada ha incrementado los recursos dedicados a preparar a profesionales de las Tecnologías de la Información y Comunicación, una medida sin duda importante, pero que hace aguas. La realidad es que se ha elegido como destinatarios de estas actividades a colectivos en riesgo de exclusión social que, generalmente, no cuentan con un nivel mínimo en el dominio de competencias básicas. En el intento de ayudar a que estas personas encuentren trabajo lo más rápidamente posible, la Administración ha pasado por alto un detalle de suma importancia, que les hace muy difícil superar los exigentes temarios a los que se tienen que enfrentar para cualificarse en el sector TIC, ya que muchos tienen grandes carencias en competencias básicas como comprensión lectora o matemática.

Por eso pensamos que se debe dar un paso más. Hay que complementar los programas formativos con cursos previos que permitan a los alumnos alcanzar los conocimientos y habilidades mínimos necesarios para poder afrontar el reto al que se enfrentan. Paralelamente, deberíamos formar en TIC a personas que tengan los conocimientos que les permitan terminar los cursos con éxito. De este modo, aprovecharíamos todo el potencial que tiene este sector para crear empleo y no nos arriesgaríamos a que las empresas se vayan a donde cuenten con personal preparado para contratar.

 

 

 

 

 

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